Psicología: una protesta, una propuesta y una respuesta desde la Filosofía

Uno de los temas más debatidos y que genera una gran variedad de respuestas y posiciones es: “¿Qué es la Psicología?”. Para Canguilhem (1998), esta pregunta parece más perturbadora para el psicólogo de lo que es para el filósofo la pregunta “¿Qué es la Filosofía?”, porque para la Filosofía su esencia son las preguntas, más que las respuestas.

 

“En cambio, en Psicología, la pregunta por su esencia o, más modestamente, por su concepto, cuestiona también la existencia misma del psicólogo, en la medida en que al no poder responder exactamente sobre lo que es, se le hace muy difícil poder responder por lo que hace” (Canguilhem, 1998, p. 1.).

 

Tanto para el profano, el neófito, el lego o el magister, en la Psicología es importante no sólo saber una definición “copy-paste” o “de manual”; sino, a modo de “constructor’’, saber poner las bases de la ciencia en los cimientos y pegar los ladrillos de los conceptos, techar con el orden que da el método científico, y decorar y embellecer aquella construcción con las técnicas que ejerzan un impacto eficaz, efectivo y eficiente sobre la vida cotidiana de aquellos que se acercan buscando soluciones sobre sus problemas. En otras palabras, se necesita un conocimiento sólido filosófico para construir tal definición de Psicología.

 

Imitando a Mario Bunge en su libro “Evaluando filosofías”, cuyo prólogo quisiera copiar y utilizarlo como una guía para remarcar la importancia que tiene la pregunta ¿Qué es la psicología? Bunge parte de una pregunta que el lego no cesa de formular: ¿Cómo se sopesa una filosofía? A lo cual se responderá con una protesta, una propuesta y respuesta (Bunge, 2015, pp. 9). Es una incitación a “pensar fuera de la caja” como propone Pérez Alvárez (2020). Con ello invito al lector a inmiscuirse como constructor de conocimiento filosófico, psicológico y científico.

 

Me parece importante recalcar: ¿Cuál es la importancia de la Filosofía en la Psicología?, pregunta que dejaré que la responda Tomasini: “Ahí donde hay lenguaje, hay pensamientos; donde hay pensamientos, hay conceptos; y donde hay aplicación de conceptos, siempre está abierta la posibilidad de su mala aplicación” (La necesidad de la filosofía. 2016,  p. 156).

 

Lo anterior lo confirma Ribes (2004) al revisar la perversión de las prácticas del lenguaje ordinario y cree que este el punto de partida para identificar lo psicológico como fenómeno relacionada con términos y expresiones mentales. Estos temas son fundamentales para una comprensión y asimilación de la Psicología como Ciencia.

 

Y es preocupante, ya que “rara vez o casi nunca se pueden observar cuestiones filosóficas en los libros de Psicología; por decirlo así, los estudiantes aceptan todos los postulados de las diversas escuelas psicológicas y generalmente no cuestionan, pues entre ellas hay muchas diferencias, hasta en algunos casos siendo opuestos, como el Conductismo y el Psicoanálisis; pero la carencia de fundamentos básicos en Filosofía los lleva a aceptar los dos por igual” (Hilario, Y., 2016, p. 74).

 

Y en definitiva, al igual que pasa con las teorías filosóficas, las teorías psicológicas genuinas o espurias no suelen adoptarse o rechazarse por sus méritos conceptuales, empíricos o morales, sino por tradición, intereses políticos o afinidad temperamental, de las anteriores ninguna es buena razón (Bunge, 2015).

 

 

1. Manifestar una protesta

 

¿Es posible unificar los criterios sobre los que se concentra la Psicología?

 

Ribes (2004) hace una revisión de las distintas concepciones que se tienen de la Psicología como ciencia del individuo, y para lograr unificar debemos aprender a examinar críticamente nuestra propia concepción de disciplina para después poder compararla con las otras concepciones existentes. Como es distintivo de su Teoría de la Conducta, presupone que el eclecticismo sólo prolonga la ilusión y la confusión y que, tanto en la teoría como en la praxis, no es la solución. Acto seguido, es lograr un primer acuerdo sobre compartir un objeto de conocimiento común.

 

Según Hilario (2016) la dificultad estriba en el desconocimiento de cuestiones filosóficas fundamentales en la Psicología. Cuando se trata de buscar el fundamento donde descansa la Psicología, tenemos diferentes revisiones al respecto: Pepper (1942) enumera cuatro hipótesis fundamentales sobre el mundo: formismo, mecanicismo, contextualismo y organicismo, las cuales son intento de prever de sentido el mundo.

 

Ribes (2014) llega a enumerar ocho paradigmas ontológicos, y asumirlos impone restricciones al tipo de compromisos epistemológicos que puede establecer cada Psicología. A la par de estas dos explicaciones los manuales de Psicología manejan los paradigmas como “fuerzas” dentro de la psicología, incluso se ha mencionado el cambio mediante una revolución paradigmática (Dahab, 2015).

 

Revisar los paradigmas, las fuerzas o las corrientes es buscar el trasfondo de ciertas filosofías al interior de ellos, en palabras de Bunge y Ardila, “la Filosofía se introduce en la Psicología por dos caminos: a través de las hipótesis relativas a la naturaleza de la mente y las maneras adecuadas de estudiarla, y a través de los principios generales subyacentes a la investigación científica en cualquier campo” (2002, p. 14).

 

Cuando hablamos de una “protesta”, hacemos referencia a la incapacidad de control sobre las corrientes existentes dentro de la Psicología, tanto el docto como el neófito deben de tener en cuenta que “cada paradigma respondió a problemas concretos en el contexto en el que se desarrollaron” (Hilario, 2015).

 

 

2. Presentación de una propuesta

 

Al evaluar la Psicología como Ciencia, para diferenciarse de las pseudoexplicaciones psicológicas, y por tanto de la pseudociencia, se debe partir desde un conocimiento epistemológico.

 

Podemos afirmar, junto a Skinner (1970), que la “tolerancia absoluta” es una permisibilidad total que afirma que no se debe ejercer control de ninguna clase, y que la autonomía del individuo, por consiguiente, permanecerá incuestionada; puntos que están patentes en los psicólogos que se adhieren a alguno de los paradigmas. Por ello, dentro de la construcción de la Psicología como ciencia, debemos tener en cuenta estas cuestiones.

 

Cómo “propuesta” considero, junto a Hilario (2016), partir de las cuestiones que fundamentan la Psicología: las cuestiones ontológicas y las gnoseológicas. Al tratar las cuestiones ontológicas que tratan sobre la realidad, se podría distinguir las corrientes que parte del idealismo y las que parten del materialismo, de igual manera distinguir si se ubica en el monismo o dualismo; al hablar de las cuestiones gnoseológicas que tratan sobre la posibilidad del conocimiento podrá identificar si la teoría tiende al dogmatismo o al escepticismo, corrientes que guían el saber del empirismo, realismo o idealismo.

 

 

 

3. Buscar una respuesta

 

A manera de encontrar una respuesta, la búsqueda de nuevas e importantes verdades acerca de la realidad dentro del campo de la Psicología involucra adoptar el siguiente pentágono filosófico. La ciencia en el centro y alrededor de cada punta del pentágono: materialismo, sistemismo, humanismo, realismo, cientificismo (Bunge, 2015). Evaluar cada teoría dependiendo de donde se encuentre puede esclarecer si el Pentágono de cada corriente psicológica es irregular o está cercano o lejano a la ciencia.

 

Otra cuestión que me parece puede dar una respuesta es aplicar lo que Carnap (1950) llama “elucidación”, que consiste en transformar un concepto dado, más o menos inexacto, en otro exacto o, más bien, en reemplazar el primero por el segundo.

 

A modo de conclusión, es importante que los interesados en los asuntos psicológicos tengan presente la consecuencia de no saber dar una respuesta a la pregunta sobre “¿Qué es la Psicología?’’. Remito a la respuesta que tajantemente afirma Canguilhem (1998): “Si no se tiene un objeto y un método, se tiene la impresión de que mezclan a una filosofía sin rigor, una ética sin exigencia y una medicina sin control.

 

Filosofía sin rigor, porque es ecléctica bajo el pretexto de la objetividad; ética sin exigencia, porque asocian experiencias etológicas en sí mismas sin crítica; la del confesor, la del educador, la del jefe, la del juez, etc.; y medicina sin control, ya que de las tres clases de enfermedades más ininteligibles y menos curables, las enfermedades de la piel, las enfermedades de los nervios y las “enfermedades mentales”, el estudio y el tratamiento de las dos últimas ha proporcionado desde siempre a la Psicología observaciones e hipótesis”.

 

 

REFERENCIAS:

 

· Bassols, A. T. (2016). La necesidad de la filosofía. Páginas de Filosofía17(20), 145-156.

 

· Bunge, M., & Ardila, R. (2002). Filosofía de la psicología. Siglo XXI.

 

· Bunge, M. (2015). Evaluando filosofías (Vol. 302625). Editorial Gedisa

 

· Canguilhem, G. (1998). ¿ Qué es la psicología?. Revista colombiana de Psicología7(1), 7-14.

 

· Dahab, J. (2015). El mito de la” revolución” cognitiva. PSIENCIA: Revista Latinoamericana de Ciencia Psicológica7(1), 88-102.

 

· Hilario, Y. K. E. (2016). Fundamentos filosóficos de la psicología científica. Horizonte de la Ciencia6(11), 71-84.

 

· Hilario, Y. K. E. (2015) Una evaluación epistemológica de la psicología como ciencia, Horizonte de la Ciencia 5 (8), 47-54. 

 

· Pérez Álvarez, M. (2020), ¿Qué nos importa Skinner, treinta años después? Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers (2020). https://doi.org/10.23923/pap.psicol2020.2940

 

· Pepper, SC (1942). World Hypotheses, A study in evidence. Revista Latinoamericana de Psicología37(2), 409-413.

 

· Ribes, E. (2004). ¿ Es posible unificar los criterios sobre los quese concibe la psicología?. Suma psicológica11(1), 9-28.

ACERCA DEL AUTOR

Perfil del autor:

Filósofo. Maestro en Psicología. Docente en la Universidad Autónoma de Occidente (México). Interesado en la Filosofía de la Psicología y la Ciencia de la Conducta Humana, especialmente en el ámbito familiar.

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